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jueves, 16 de mayo de 2013

EMAS Geometry 7 - Teoría de lo imaginario

Ya me había tomado algún descanso de la lectura de "Elementary Mathematics from an Advanced Standpoint. Geometry", cuando a la altura del final de la segunda parte me tuve que tomar unas vacaciones completas y ocuparme en lecturas más llevaderas.

Pero como dijo Euclides, al primero de los Ptolomeos, "no hay camino Real a la Geometría". La atribución de la cita la leo en la mejor historia concisa de las matemáticas, "A Concise History of Mathematics", de Dirk J. Struik, en la cuarta edición revisada editada por Dover Publications. Su gran valor bien merece el bajo precio de adquirir esta obra. Pero obviamente "concisa" indica que no es comparable a obras de otro calibre, como los tres tomos de "El Pensamiento Matemático desde la antigüedad a nuestros días", de Morris Kline, que ahora al parecer existe editada en un solo volumen.

El caso es que en la versión inglesa de Struik la frase de Euclides al rey Ptolomeo I es "there is no royal road to geometry"; por muy rey que sea, no hay acceso fácil. Pero queda muy bien el juego de palabras en la versión en castellano, para cambiar el sentido, tergiversar al pobre Euclides, y dar a entender que el camino a la geometría no es solamente Real, sino que tiene un sesgo Imaginario. Vamos, que es Complejo.

La geometría proyectiva, al incorporar elementos "impropios", como los puntos o la recta en el infinito, permite enunciar teoremas de una forma general, sin excepciones o casos particulares. Un beneficio similar se consigue en el álgebra, el análisis y la geometría analítica al incorporar los valores imaginarios, y trabajar con los números complejos en vez de simplemente con los reales. Se gana generalidad y una comprensión más profunda de muchos resultados, pero desde el punto de vista geométrico intuitivo perdemos pie. Aún así Klein intenta aplicar ambas incorporaciones a la vez y explicar algunos términos.

Seguimos empleando las coordenadas homogéneas ya conocidas, en el plano \(x:y:1 = \xi:\eta:\tau\), pero ahora se admiten para todas ellas valores complejos, no solo reales, aunque excluyendo como siempre la anulación simultánea de todas las coordenadas homogéneas. Un conjunto de puntos que satisfacen una ecuación cuadrática homogénea definen una curva de segundo grado, y si satisfacen una ecuación lineal definen una curva de primer grado. Una curva de primer grado y una de segundo siempre se intersecan en dos puntos, que pueden ser reales o complejos, a distancia finita o infinita, separados o coincidentes. De forma similar, en el espacio se definen de forma analítica las superficies de primer grado (un plano) o de segundo grado, y hay resultados generales sobre las intersecciones a las que dan lugar.

Un iniciador de tales resultados, en el caso concreto de círculos y esfera, fue Poncelet con su "Traité des propietés projectives des figures" de 1822. Empleó su fuerte sentido de continuidad geométrica, pero no las coordenadas homogéneas. Klein las emplea para expresar la ecuación del círculo
\begin{equation*}
(x-a)^2 + (y-b)^2=r^2
\end{equation*}
en forma homogénea así
\begin{equation*}
(\xi - a \tau)^2 + (\eta - b \tau )^2 - r^2 \tau^2 = 0
\end{equation*}
La intersección de este círculo con la línea del infinito, \(\tau=0\), se describe por las dos ecuaciones
\begin{equation*}
\xi^2+\eta^2=0 \ \ , \ \ \tau=0
\end{equation*}
Las constantes \(a,b,r\) que caracterizan el círculo no aparecen, y por tanto todo círculo corta a la línea del infinito en los mismos dos puntos fijos, denominados puntos circulares imaginarios
\begin{equation*}
\xi : \eta = \pm i \ , \ \tau=0
\end{equation*}
Hay que recordar que las coordenadas homogéneas determinan un punto, salvo por un factor común, que ahora puede ser complejo. Coordenadas posibles de los puntos circulares imaginarios serían \((i,1,0)\) y \((-i,1,0)\), o cualquier múltiplo complejo.
En el espacio, por tanto con cuatro coordenadas homogéneas, una superficie de segundo grado se corta con otra de primer grado en una curva de segundo grado. Por ejemplo cualquier esfera corta el plano en el infinito en la misma cónica imaginaria, el círculo esférico imaginario
\begin{equation*}
\xi ^2 + \eta ^2 + \zeta ^2 = 0 \ \ , \ \ \tau=0
\end{equation*}
Aunque puede costar algo comprender el alcance de esta expresión analítica, más cuesta imaginar intuitivamente ese círculo, en el infinito, e imaginario. Pero sirve para cuadrar las cuentas: dos esferas, como superficies de segundo grado, deben cortarse en una curva de cuarto grado. En efecto siempre tenemos una intersección como un círculo, real o imaginario, y además el círculo esférico imaginario, el producto de esas dos curvas de segundo grado da la de cuarto.

Klein explica que una forma de hacer más reales los puntos circulares imaginarios (del plano) es someterles a la transformación imaginaria
\begin{equation*}
\xi' = \xi \ , \ \eta'=i \eta \ , \ \tau'=\tau
\end{equation*}
Entonces la ecuación \(\xi^2+\eta^2=0\) se convierte en \(\xi'^2-\eta'^2=0\) y convierte los puntos circulares imaginarios \(\xi : \eta = \pm i \ , \ \tau=0\) en los puntos reales en el infinito
\begin{equation*}
\xi' : \eta' = \pm 1 \ , \ \tau'=0
\end{equation*}
Estos puntos corresponden a las direcciones que hacen 45º con los ejes de coordenadas \(x', y'\). Todos los círculos se transforman en cónicas que "pasan" por estos puntos, es decir, en hipérbolas equilateras cuyas asíntotas hacen esos 45º con los ejes \(x'\) e \(y'\), aunque no pasan necesariamente por el origen de coordenadas.

¿Hay una forma puramente geométrica de expresar tales conceptos "imaginarios"? Poncelet y Steiner no fueron claros al respecto, pero von Staudt desarrolló ideas clave al respecto.
Por un lado, una curva dada por una ecuación con coeficientes reales determina un sistema polar, que proporciona una representación real, y puede usarse como objeto a investigar en vez de la curva. El sistema polar se define por la relación polo-polar asociada a una cónica. Si los coeficientes de ésta son reales, aún admitiendo para las coordenadas homogéneas valores complejos, siempre hay una relación para valores reales: un punto de coordenadas reales tiene asociada una polar real, incluso ¡aunque la cónica no tenga puntos reales! Además una cónica, al cortarse con una recta, determina en ésta una relación polar unidimensional, que es una involución. Esta involución tendrá dos puntos fijos, que pueden ser reales o imaginarios, pero en todo caso está definida perfectamente en base a su acción sobre puntos reales.

Un ejemplo, un círculo cualquiera se define en coordenadas homogéneas por
\begin{equation*}
\xi^2 + \eta^2- 2 a \xi \eta- 2 b \eta \tau + (a^2+b^2-r^2)=0
\end{equation*}
que se asocia a la relación polar
\begin{equation*}
\xi \xi' + \eta \eta' - a (\xi \tau' + \xi' \tau) - b(\eta \tau' + \eta' \tau) + (a^2+b^2-r^2) \tau \tau' =0
\end{equation*}
Esta relación polar induce, al considerar el corte del círculo con la recta en el infinito \(\tau=0=\tau'\), la relación polar unidimensional dada por

\begin{equation}\label{ec4bp123}
\xi \xi ' + \eta \eta' =0 \ , \ \tau = 0 \ , \ \tau'=0
\end{equation}
que como se ve es la misma para cualquier círculo, y es una involución. Esta relación está definida completamente en base a su comportamiento para valores reales. Las direcciones desde el origen hacia los dos puntos relacionados por la involución, \(P(\xi,\eta,0)\) y \(P'(\xi',\eta',0)\), son perpendiculares. Las tangentes a cualquier círculo (\(C_1\) o \(C_2\)) en una dirección dada, es decir, hacia un mismo punto del infinito \(P\), el polo, tienen asociadas polares (\(p'_1\), \(p'_2\)) que son perpendiculares a tal dirección, determinando por tanto otro punto \(P'\) en el infinito. Esta perpendicularidad geométricamente evidente, de las tangentes "reales" a los círculos y sus polares, ilustrada en la figura 92, página 122, de EMAS Geometry, es la plasmación de los dos puntos circulares imaginarios.

¡Puntos circulares imaginarios!

Estos son precisamente los puntos fijos de la involución definida por \eqref{ec4bp123}, aquellos que se relacionan consigo mismos. En efecto los puntos fijos deben cumplir \(\xi=\xi',\eta=\eta',\tau=\tau'=0\) y de \eqref{ec4bp123} se obtiene que \(\xi:\eta = \pm i\).

Da igual el punto \(P\) elegido sobre la recta del infinito como polo, la dirección de las tangentes, la polar siempre será perpendicular, y la involución definida en la recta del infinito será la misma, por lo que se denomina involución absoluta. Ésta es equivalente, en la idea de von Staudt, al concepto mismo de puntos circulares del infinito.

Toma ya moreno.

Pero para Klein esto es una forma de eludir lo imaginario más que una interpretación. Propiamente tal interpretación de los puntos, líneas y planos imaginarios la consiguió von Staudt en su "Beiträge" de 1856-60.
Empezamos asociando a un punto imaginario \(P\), dado por sus coordenadas homogéneas complejas

\begin{equation*}
\xi = \xi_1+ i \xi_2 \ , \ \eta = \eta_1+ i \eta_2 \ , \ \tau = \tau_1+ i \tau_2
\end{equation*}
los dos puntos reales \(P_1: \xi_1,\eta_1,\tau_1 \) y \(P_2: \xi_2,\eta_2,\tau_2 \), que no coinciden, no son proporcionales, si \(P\) es propiamente imaginario. Estos puntos determinan una recta real, que también contiene tanto al punto imaginario \(P\) como al conjugado \(\overline{P} : \xi_1- i \xi_2,\eta_1- i \eta_2,\tau_1- i \tau_2 \). Pero en la perspectiva proyectiva que hemos de mantener siempre, \(P\) se determina por sus coordenadas homogéneas salvo un factor común, complejo, como \(\rho = \rho_1 + i \rho_2\), y entonces podemos asociar a \(P\) otros pares de puntos reales \(P'_1, P'_2\).

Al dar todos los valores posibles a \(\rho_1, \rho_2\) se obtiene una variedad geométrica de puntos reales que representa al punto geométrico \(P\) de una forma netamente proyectiva. Dos pares de puntos igualmente representativos, como \(P_1,P_2\) y \(P'_1, P'_2\), están intercalados sobre la misma línea, es más, resulta que cada par se relaciona por una misma involución de dicha línea, y los puntos fundamentales o fijos de dicha involución son precisamente \(P\), el punto imaginario de partida, y su conjugado \(\overline{P}\). Se llega a una situación parecida a la alcanzada antes con los puntos circulares del infinito, relacionando un punto imaginario (y su conjugado) con una involución en una recta real. Para obtener una expresión propia sólo de \(P\) y no de su conjugado, se elige un sentido concreto de recorrido de la involución, el de movimiento del punto real \(P'_1\) cuando el parámetro \(\lambda = -\rho_2 / \rho_1\) varía desde \(0\) a \(\infty\) y de vuelta a \(0\) desde \(-\infty\). El sentido opuesto para igual variación de \(\lambda\) corresponde al \(\overline{P}\).

Recíprocamente, "cada figura real tal, consistente en una línea recta, dos pares de puntos intercalados sobre ella, \(P_1, P_2\) y \(P'_1, P'_2\) (o una involución sin puntos reales dobles, junto con una flecha de dirección, representa un único punto imaginario".

Acaba así Klein, requiriendo buenas dosis de imaginación para hacer real lo imaginario, la segunda parte de la obra.


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viernes, 3 de mayo de 2013

Felix Klein EMAS Geometry

Andando últimamente a vueltas con la geometría, al fin he concluido la impresionante obra de Felix Klein "Elementary Mathematics from an Advanced Standpoint. Geometry" en edición de Dover. Es un segundo volumen tras el "Elementary Mathematics from an Advanced Standpoint. Arithmetic Algebra Analysis".

Estas versiones inglesas derivan de la tercera edición de las "Elementarmathematik vom höheren Standpuntke aus" de Felix Klein, publicada en tres volúmenes por J. Springer entre 1924 y 1928. En el archivo de internet pueden encontrarse versiones en alemán con el original de puño y letra del propio Klein.

En español hay una traducción de estos dos volúmenes en la década de 1930, y en época más reciente,
junio de 2006, la editorial Nivola publicó el primer volumen, "Matemática elemental desde un punto de vista superior. Aritmética. Álgebra. Análisis"  en el volumen nº 15 de la colección Ciencia Abierta. El nº 16 de esa colección está asignado al volumen sobre Geometría, pero a principios de 2013 aún no se había publicado.
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ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE.
Tras varios días de publicar esta entrada, y de  lanzar unas cuantas entradas más sobre esta obra, buscando información sobre un tal Polhke, lo que son las cosas y los buscadores, he llegado a... que están disponibles en la red los dos volúmenes en castellano de MATEMÁTICA ELEMENTAL DESDE UN PUNTO DE VISTA SUPERIOR, de Felix Klein, editados en la BIBLIOTECA MATEMÁTICA dirigida por J. REY PASTOR. ¡Albricias! Aquí están en el Centro de Información y Documentación Científica , el de Aritmética - Álgebra - Análisis traducido por Roberto Araujo, y el de Geometría traducido por R. Fontanilla. Parece que estas traducciones son de una versión del original alemán de 1908, luego tendrán algunas diferencias respecto a las ediciones indicadas antes.
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Por tanto, como no entiendo bien la letra de Klein y no tengo ni idea de alemán, he empleado la versión inglesa de Dover, editorial a la que no se podrá elogiar nunca lo suficiente por la extensa oferta de excelentes obras a precios muy asequibles, y con ediciones muy dignas en cuanto a calidad de la encuadernación,  tipografía e ilustraciones. Dover, I really love you.


Felix Klein siempre tuvo un interés en la pedagogía de las matemáticas, y esta obra iba dirigida a maestros de escuelas de bachillerato. Era una audiencia bien formada, a la que no se pretendía enseñar los temas tratados, sino dar una visión amplia de la matemática, que pudiese beneficiar a su propia docencia. En el primer volumen está más presente la orientación pedagógica en aspectos concretos. En el segundo prevalece ante todo el ideal enciclopédico, ofrecer una visión global de la geometría, mostrando las interrelaciones entre sus partes y el desarrollo histórico "reciente", en el siglo XIX.

El "punto de vista superior (o avanzado)" del título hay que tomarlo completamente en serio. Indica que, no siendo un libro de texto, tampoco es divulgativo, ni fácil; es denso en contenido y su "digestión" requiere ciertos conocimientos previos, tiempo y esfuerzo. Y muy posiblemente descansos, e idas y venidas, pues al final las distintas partes están completamente relacionadas, y hay que alternar el acercamiento de cada parte por separado, con la distancia de ver la obra en su conjunto, lo que solo se consigue al alcanzar el tramo final.

En la introducción Felix Klein aboga por una presentación de la geometría en fusión con la aritmética, en su acepción más amplia e inclusiva del álgebra y el análisis. También aboga por superar la forma tradicional de enseñar por un lado la geometría del plano y por otro la del espacio, de forma un tanto independiente. Precisamente una de las aportaciones de la aritmética a la geometría es la generalización dimensional de la geometría, conjugar en un edificio único la geometría de una, dos, tres... y de un número arbitrario de n dimensiones, terreno éste en el que la intuición visual pierde pie.

El volumen sobre Geometría se divide en tres partes:

1. Las Variedades Geométricas más Simples.
  • Segmento de Línea, Área, Volumen como Magnitudes Relativas
  • El Principio del Determinante de Grassmann para el Plano
  • El Principio de Grassmann para el Espacio
  • Clasificación de las Configuraciones Elementales del Espacio de acuerdo a su Comportamiento bajo Transformaciones de Coordenadas Rectangulares
  • Variedades Derivadas

2. Transformaciones Geométricas.
  • Transformaciones Afines
  • Transformaciones Proyectivas
  • Transformaciones Puntuales Superiores
  • Transformaciones con Cambio del Elemento Espacial
  • Teoría de lo Imaginario

3. Discusión Sistemática de la Geometría y sus Fundamentos.
  • Discusión Sistemática
    • Repaso a la Estructura de la Geometría
    • Digresión sobre la Teoría de Invariantes de Sustituciones Lineales
    • Aplicación de la Teoría de Invariantes a la Geometría
    • Sistematización de las Geometrías Afín y Métrica en Base al Principio de Cayley
  • Fundamentos de la Geometría
    • Desarrollo de la Geometría Plana con Énfasis en los Movimientos
    • Otro Desarrollo de la Geometría Métrica - el Rol del Axioma de las Paralelas 
    • Los Elementos de Euclides

Rasgos principales del tratamiento de Klein en esta obra son:

  • Usa plenamente el aparato analítico para desarrollar la geometría, pero sin olvidar nunca la interpretación geométrica ("visual") de las expresiones analíticas. 
  • Emplea la idea de transformaciones para definir como elementos geométricos aquellos expresados mediante combinaciones analíticas que se transforman entre sí.
  • Generalidad respecto al número de dimensiones, usando la senda trazada por Grassmann.
  • Relaciona entre si los distintos tipos de transformaciones, afines, proyectivas, por radios inversos, dualísticas (polo-polar), de contacto. 
  • Realza el lugar preferente de la geometría proyectiva; la importancia de la dualidad, de considerar como conceptos igual de "elementales" el punto y la recta en el plano, o el punto y el plano en el espacio; la relación polo-polar; el papel especial de las curvas cónicas. 
  • Expone la importancia y significado de los "elementos infinitamente distantes".
  • Usa y explica el papel de las coordenadas homogéneas.
  • Aborda la "teoría de lo imaginario", cómo emplear en la maquinaria analítica los números complejos, y dar significado geométrico al resultado.  
  • Valiosos aportes de carácter histórico en cuanto a los protagonistas del  desarrollo de la geometría en el siglo XIX.
  • Aborda la teoría de invariantes de sustituciones lineales, y su aplicación a la geometría en el marco del principio de Cayley, para llegar a comprender qué significan las palabras de éste "la geometría proyectiva es toda la geometría", y sistematizar en ese marco conceptual las geometrías afín y métrica. 
  • Repasa modos alternativos de plantear el desarrollo fundacional de la geometría.
  • Discute el significado del postulado de las paralelas y de las geometrías no euclideas.
  • Y acaba Klein con un repaso crítico de la primera obra, los Elementos de Euclides.
En fin, una obra impresionante, única, de autor. Según la preparación de cada uno resultará más o menos ardua, pero preparación y ganas se necesitan. Yo fui más o menos bien en la primera parte y casi toda la segunda parte, pero al llegar a la teoría de lo imaginario me tomé unas vacaciones. Y en la tercera y última parte hay que ir especialmente con cuidado, repasando lo que hemos dejado atrás, releyendo, dando vueltas a qué nos quiere decir don Felix. Pero puede llegarse a apreciar el principio de Cayley, que Klein expresa así
la geometría afín, o la geometría métrica, surgen de la geometría proyectiva cuando adjuntamos a la variedad dada el plano en el infinito \( \tau=0 \), o este plano junto con el círculo esférico imaginario \( \tau=0, \xi^2+\eta^2+\zeta^2=0 \), respectivamente.
Pero aún pareciendo que esta subida se hace larga, y crece el agotamiento, y falta el aire, también se vislumbran paisajes espléndidos, caminos confluyentes, aromas únicos, susurros de gigantes desde tiempos legendarios.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Arquímedes y el área de la parábola

En una entrada anterior tras las secciones cónicas, decía que el área del segmento de parábola, \(P\) se expresa en términos del área del triángulo inscrito \(T\) simplemente así \(P = \frac{4}{3}T\).
Arquímedes llegó a este resultado "viendo" geométricamente que el área de la parábola puede descomponerse en (o "agotarse" con) una suma infinita de triángulos: además del inscrito de área \(T\), dos de un octavo de ese área, cuatro de un sesentaycuatroavo, ...
Es decir
\[
P = T + 2 \frac{T}{8} + 4 \frac{T}{64} + ... = T + \frac{T}{4} + \frac{T}{16} + ...
\]

Me dejé en el tintero electrónico la ilustración de cómo se agota la parábola, algo como esta bonita imagen:


Tenemos el segmento de parábola, delimitado por la propia parábola y la cuerda \(AC\). Su área se aproxima inicialmente por el área del triángulo inscrito \(ABC\), que será el primer término de la "progresión de agotamiento". El punto medio de la cuerda \(AC\) es \(D\). El proceso de agotar el segmento de parábola a base de sucesivos triángulos, más numerosos y más pequeños, presenta una simetría especular izquierda-derecha respecto de la línea \(BD\). Entre el segmento de parábola y el triángulo \(ABC\) hay un par de huecos iguales a ambos lados del punto B.

Cada uno de estos huecos se rellena con sendos triángulos más pequeños, que juntos formarán el segundo término de la progresión de agotamiento.

A la derecha tenemos el \(BHC\), un triángulo con el mismo área que el triángulo \(DFC\). La clave es que \(E\) es el punto medio entre \(D\) y \(C\), por lo que el punto \(H\) sobre la parábola, por ser parábola, es tal que
\[
\frac{BD}{IH} = \frac{DC^2}{DE^2} = 4
\]
Entonces \(HG = GF = FE\), y los triángulos \(BHG\),\(CHG\),\(DFE\) y \(CFE\) tienen áreas iguales. El área de \(BHC\), o de \(DFC\), es un cuarto del área de \(BDC\), un octavo del área de \(ABC\). Pero es que al lado izquierdo tenemos otro octavo, con lo que como segundo término de la progresión de agotamiento obtenemos un área de un cuarto del primer término.

Solo queda repetir el proceso con los huecos que aún dejan \(BHC\) a la derecha y su imagen especular a la izquierda. Por la derecha tenemos dos partes, con dos triángulos, \(BLH\) y \(HRC\), que junto a sus dos especulares amigos contribuyen al tercer término, que debería ser un cuarto del segundo. La verdad es que yo lo veía claro con el \(BLH\) , pues es una versión similar aunque reducida de la situación inicial, pero no tan obvio para el \(HRC\). Tras liarme más de la cuenta, el fantasma de Apolonio me dió una colleja y caí en que una parábola menos una recta es ... otra parábola.


En esta figura restando de la parábola azul la recta \(AC\) también azul, nos queda la versión "derecha" (en su mejor sentido de "erecta"), la parábola roja con la cuerda horizontal como base del segmento. Esto de paso sirve para comprender que el segmento parabólico y el triángulo inscrito pueden no estar derechos, como los azules, y que esa situación más general es reducible a la de segmentos de parábola derechos, como el rojo. El vértice de la parábola roja queda en la vertical del punto \(B\) de tangencia a la parábola azul de la paralela a la cuerda \(AC\). En la parábola azul, esta cuerda \(AC\) y la cuerda infinita que parte de \(B\) y pasa por \(D\) son conjugadas, es decir, \( BD \infty \) corta por el punto medio a todas las cuerdas paralelas a \(AC\), aunque estas cuerdas no hagan en este caso lo recíproco. Siempre la cuerda conjugada infinita es paralela al eje de la parábola.

Y ahora me toca aclarar (es un decir) eso de que Arquímedes "vió" cómo se agota la parábola con triángulos. Arquímedes demostró con total y pleno rigor, equiparable al de un Cauchy o un Weirstrass, el resultado \(P = \frac{4}{3}T\) , usando el método de exhaución, que consiste en aplicar un doble razonamiento por reducción al absurdo, para llegar a sendas contradicciones si se opta por la desigualdad de tales cantidades en uno  \(P < \frac{4}{3}T\)  u otro  \(P > \frac{4}{3}T\)  sentido, por lo que no queda otra que aceptar la igualdad.

La sucesión de triángulos inscritos que hemos visto se usa para uno de los razonamientos por reducción al absurdo. En esta demostración es clave la teoría de Eudoxo de la proporción, que Euclides recoge en el libro V de sus Elementos y concretamente el axioma de Eudoxo-Arquímedes, o de continuidad, definición 4 de ese libro:
Se dice que dos magnitudes tienen razón cuando se puede multiplicar una de ellas de modo que supere a la otra.
Entonces la menor, por muy pequeña que sea, repetida un número entero de veces suficientemente grande, puede llegar a sobrepasar a la mayor, por grande que se haya tomado. Que esto tan de cajón debe ser axioma, y no palmaria evidencia indiscutible, lo corrobora el que ¡hay cuerpos no arquimedianos! Estos matemáticos...

Junto a este axioma el otro apoyo clave del método de exhaución es la primera proposición del libro X de los Elementos, llamado a veces principio de Eudoxo:
Dadas dos magnitudes desiguales, si de la mayor se quita una magnitud mayor que su mitad y, de la que queda, una magnitud mayor que su mitad, y así sucesivamente, quedará una magnitud que será menor que la magnitud menor dada.
En el caso de la parábola, Arquímedes demuestra que cada término sucesivo de suma de áreas de triángulos para agotar la parábola, supone más de la mitad de la diferencia entre el área de la parábola y lo ya "agotado" hasta entonces. Es contradictorio pues, un absurdo, suponer que \(P < \frac{4}{3}T\), ya que con un número finito de términos, suficientemente grande, puedo cubrir con triángulos por el interior del segmento parabólico un área que se aproxime a  \( \frac{4}{3}T\)  tanto como se quiera, superando el presunto área \(P\).

Bueno, bueno, estoy "agotado". Pero puedo recomendar como libro de gran interés para todo lo relacionado con Arquímedes, la obra de Pedro Miguel González Urbaneja "Arquímedes y los origenes del cálculo integral", volumen 24 de la colección ciencia abierta de, como no, la editorial nivola. Cuenta con los siguientes capítulos:
1 Antecedentes infinitesimales prearquimedianos
2. Arquímedes en la historia de la cultura
3. La obra matemática arquimediana
4. El Método Mecánico del descubrimiento arquimediano
5. El método de demostración por exhaución
6. el tratado Sobre la medida del círculo
7. La influencia de Arquímedes en la génesis del cálculo integral
Epílogo: Los métodos de Arquímedes y los orígenes del cálculo integral


sábado, 16 de febrero de 2013

recordando a Richard Feynman

Hoy 15 de febrero hace 25 años de la muerte de Richard Phillips Feynman, de modo que es buena ocasión para recordarle. Hay bastantes biografías de Feynman. Hace tiempo leí "Los caminos cuánticos. Feynman", de Jesús Navarro Faus, editorial Nivola. Recientemente se ha publicado "Descubrir a Richard Feynman. Biografía científica", de Lawrence M. Krauss, editorial RBA, muy interesante y accesible.

Pero de la mano (o la voz transcrita) del propio Feynman, es imprescindible la reseñada en este blog, QED The Strange Theory of Light and Matter" , disponible también en castellano como "Electrodinámica cuántica La extraña teoría de la luz y la materia". Para los estudiantes de física (actuales, pretéritos o futuros) nunca está de más aventurarse en cualquiera de los tres tomos de las FLOPs, "Feynman Lectures On Physics". Aunque se conozca la materia es casi seguro encontrarse con un enfoque original, distinto, esclarecedor.

Y para disfrutar sin límites del lado humano, dos obras imprescindibles.

Una es "¿Esta usted de broma, Sr. Feynman" subtitulado "Aventuras de un curioso personaje tal como le fueron referidas a Ralph Leighton". La vida de Feynman en sus propias palabras. Uno de los episodios que más me gustó en su momento es el titulado "!Yooooooo!", página 77 en la edición de Alianza Editorial de 1987. La acción transcurre en el College de Princeton, donde se dan charlas y conferencias de lo más variado, a las que se acudía algunas veces con la intención de poner en apuros al conferenciante. Un día el Dr. Eisenhart, gran matemático, anuncia una próxima conferencia de un profesor de psicología sobre la hipnosis, con una parte práctica, para la que se requieren algunos voluntarios a ser hipnotizados.
Me puse hecho un flan. ¡Yo tenía que averiguar qué era de verdad eso de la hipnosis! ¡Iba a ser tremendo!
...
Estaba yo temiendo que Eisenhart no alcanzara a verme, por lo muy apartado que me encontraba. ¡Yo tenía que intervenir en la exhibición, fuera como fuera!
Por fin Eisenhart dijo:"Y por todo esto, me gustaría preguntarles si va a haber algún voluntario..."
Alcé la mano y salté de mi asiento, gritando con todas mis fuerzas para asegurarme de que me oyera: "¡YOOOOOOOO!"
Desde luego que me oyó, y perfectamente, porque no hubo un alma más que se ofreciera. Mi voz reverberó por todo el salón. Fue muy embarazoso. La inmediata reacción de Eisenhart fue: "Pues claro, señor Feynman. Ya contaba con que usted se presentaría; pero me estaba preguntando si además de usted habría alguien más"
Puro  Feynman. Una semana antes de la conferencia el psicólogo evalúa la idoneidad de los candidatos para ser hipnotizados, y resulta que Feynman era muy adecuado. Es interesante cómo relata la evaluación Feynman:
Empezó a trabajar conmigo y pronto me encontré en una situación en la que me dijo."No puede usted abrir los ojos".
Yo dije para mis adentros: "Apuesto a que si quisiera podría abrir los ojos, pero no quiero crear dificultades. Veamos hasta dónde llega esto."
La situación era interesante. Se siente uno como un poco obnubilado, y aunque se pierde un poco el control, uno está bien seguro de poder abrir los ojos. Pero, claro, no va a abrirlos, por lo que en cierto sentido es como si no pudiera.
Y llega el gran día de la exhibición, los voluntarios son hipnotizados, subidos al estrado, ante todo el College de Princeton.
Esta vez el efecto fue más intenso; quizá yo había aprendido a ser hipnotizado. El hipnotizador realizó diversos experimentos, y me hizo hacer  cosas que normalmente yo no hubiera hecho, y al final me dijo que cuando saliera de la hipnosis, no me encaminara directamente a mi asiento, como sería lo más natural, sino que diera la vuelta a toda la sala, y me dirigiera  a mi localidad desde el fondo.
A lo largo de toda la exhibición, yo tenía una vaga conciencia de lo que estaba sucediendo, y cooperando con lo que decía el hipnotizador; pero esta vez me dije:"¡Maldita sea, ya esta bien! Voy a ir derecho a mi asiento."
Cuando llegó el momento de levantarme y abandonar el estrado eché a andar directamente hacia mi puesto. Pero entonces me asaltó una sensación desazonante; tan molesta y fastidiosa, que no pude seguir avanzando. Tuve que dar la vuelta a toda la sala.
Más tarde, en otra ocasión, Feynman volvió a ser hipnotizado, sin sentir dolor por la proximidad de una vela. Pensó que había trampa, pero le salió una ampollita. Concluye el episodio con la valoración de Feynman
Así que la hipnosis me pareció una experiencia muy interesante. Uno se pasa todo el tiempo diciendosé: "Yo podría hacer tal cosa, si quisiera, pero no quiero", lo cual no es sino otra forma de decir no puedo.

Otra obra entrañable es "What do you care what other people think? Further adventures of a curious character", o ¿Qué te importa lo que piensen los demás? . La segunda parte describe la intervención de Feynman en la investigación sobre la destrucción del Challenger, con su demostración del efecto de las bajas temperaturas sobre una junta de goma. Pero más emotiva es la primera parte, en especial en lo relativo a la muy especial y única relación entre Feynman y la que sería su primera esposa, Arlene, que en su juventud le prestó más atención después de que Feynman le ayudase con sus clases de filosofía con ... la banda de Möbius.

De este libro, un fragmento en boca de Feynman
Arlene y yo empezamos a moldear cada uno la personalidad del otro. Ella vivía en una familia muy educada, y era muy sensible a los sentimientos de los demás. Me enseñó a ser más considerado con ese tipo de cosas. Por otro lado, su familia pensaba que las "mentiras piadosas" estaban  bien.
Yo pensaba que se debería tener la actitud de "¿por qué preocuparse de lo que piensen los demás?" Yo decía "Debemos escuchar las opiniones de los demás y tenerlas en cuenta. Pero si no tienen sentido y creemos que están equivocadas, allá ellos."
Arlene captó enseguida la idea. Fue fácil convencerla de que en nuestra relación debíamos ser muy honestos uno con el otro y decirlo todo a las claras, con absoluta franqueza. Funcionó muy bien  y nos enamoramos del todo, con un amor como ninguno que haya conocido.
Y para acabar el homenaje, este último libro concluye con un epílogo, El Valor de la Ciencia, en el que se incluye este pensar poético de Feynman, de pie, sólo, a la orilla del mar
There are the rushing waves
mountains of molecules
each stupidly minding its own business
trillions apart
yet forming white surf in unison.
Ages on ages
before any eyes could see
year after year
thunderously pounding the shore as now.
For whom, for what?
On a dead planet
with no life to entertain.
Never at rest
tortured by energy
wasted prodigiously by the sun
poured into space.
A mite makes the sea roar.
Deep in the sea
all molecules repeat
the patterns of one another
till complex new ones are formed.
They make others like themselves
and a new dance starts.
Growing in size and complexity
living things
masses of atoms
DNA, protein
dancing a pattern ever more intricate.
Out of the cradle
onto dry land
here it is
standing:
atoms with consciousness;
matter with curiosity.
Stands at the sea, wonders at wondering: I
a universe of atoms
an atom in the universe.


miércoles, 31 de agosto de 2011

el mapa estelar más grande de la historia

Hace poco he leído un libro que me ha resultado extraordinariamente gratificante. Se trata de "The Making of History's Greatest Star Map", de Michael Perryman, publicada por Springer. Perryman, que acaba de recibir el premio Tycho Brahe de la Sociedad Astronómica Europea, fue el director científico de la misión Hipparcos de la ESA, que concluyó con "La producción del más grande mapa estelar de la historia".

De una forma amena y divulgativa, clara y sin complicaciones técnicas, plena de pasión personal por el tema, se narra una gran obra colectiva, que necesitó la colaboración de unos 200 científicos y unas 2000 personas.

El título del libro pudiera parecer excesivo o presuntuoso, pero se justifica en el prefacio desde una perspectiva histórica: en 1912 H. H. Turner narraba en "The Great Star Map" una empresa internacional semejante, que comenzada en el siglo XIX se prolongó durante medio siglo. No es pues cosa nueva el unir esfuerzos plurales y mantenerlos prolongadamente.

Pero sí es muy diferente este proyecto: el catálogo estelar deseado se consiguió con un telescopio especial, que era también espacial.  Así arranca el libro, con el lanzamiento de Hipparcos, un satélite puesto en órbita el 8 de agosto de 1989 con un cohete Ariane 4 desde la Guayana francesa. Me gusta esta manera cinematográfica de empezar, con un momento de clímax en que conocemos a varios de los protagonistas de esta historia y tras la cuenta atrás se lanza con éxito el cohete y se celebra la fiesta en la noche tropical, ¡ay!, sin saber lo que se avecina.

Tras este prólogo vibrante, los primeros capítulos se dedican a presentar los conceptos necesarios para entender el porqué de la misión Hipparcos, y abordar el desarrollo histórico de la astrometría. Después siguen los capítulos que detallan la vida del proyecto, desde su génesis, pasando por su desarrollo y ejecución, con los problemas tras el lanzamiento, la superación de los mismos y la culminación del proyecto con los catálogos Hipparcos y Tycho. Los capítulos finales muestran algunos aspectos sobre nuestra galaxia y sus estrellas, que ha sido posible conocer en los años posteriores gracias a los resultados de la misión Hipparcos.

Una forma de comprender nuestro lugar en el Cosmos es estudiando las estrellas que alumbran la nocturna esfera celeste. La información más básica sobre las estrellas es la de su posición y su movimiento.  Para ello necesitamos aprender algo sobre ángulos, su medida en grados, minutos y segundos de arco, y los límites a la precisión en la medida de los mismos que impone la atmósfera terrestre. Conseguir una gran precisión angular es imprescindible para estimar la distancia de cada estrella a la Tierra por triangulación, mediante su paralaje. También es necesaria para determinar la velocidad aparente de las estrellas.

Tras introducir estas nociones, se traza una breve historia de muchos siglos y muy lento progreso, hasta que la cosa se empieza a acelerar en el siglo XVII. No sólo llega el telescopio y Galileo, Kepler o Newton, en 1667 se establece el observatorio de Paris y en 1675 el Real Observatorio de Greenwhich. Al siguiente siglo llega el cronómetro de John Harrison, desde 1767 se publica anualmente el Nautical Almanac, en 1725 se publica postumamente un catálogo de Flamsteed con 2935 estrellas. En 1718 Edmond Halley compara sus observaciones de estrellas brillantes como Aldebarán, Arturo y Sirio, con las del gran Hiparco y concluye que han cambiado de posición, que tienen un movimiento propio a través de la visual. En 1729 Bradley describe el efecto de aberración estelar, prueba del movimiento de la Tierra por el espacio. Pero la medida de la paralaje de una estrella se resiste, a pesar de muchos intentos de los más insignes astrónomos de la época, hasta el siglo XIX, en que casi a la vez, en 1838 y siguientes años, se miden los primeros paralajes: Bessel de Cygni 61, Struve de Vega, y Henderson de alfa centauri.

Otro capítulo cierra el desarrollo histórico entre 1850 y 1980, distinguiendo tres tipos de estudios complementarios : determinación muy precisa de distancias de un pequeño número de estrellas; medida muy precisa de las posiciones angulares de suficiente cantidad de estrellas ampliamente distribuidas para producir un marco de referencia global, constituyendo un Catálogo Fundamental; y medidas menos precisas, pero de una enorme cantidad de estrellas, para establecer la estructura y propiedades de nuestra Galaxia.

Llega entonces la parte central del libro, dedicada a narrar la génesis del proyecto Hipparcos, su desarrollo, ejecución, lanzamiento, crisis, salvación, operativa, tratamiento de datos y triunfante culminación con los catálogos Hipparcos y Tycho.

De una idea inicial en 1967, desarrollada en los 70, pasamos a la lucha con otros proyectos competidores en el marco del programa científico de la ESA para los 80. Hay  detalles de los procesos de selección de proyectos, las tensiones, los intereses, todo muy humano además de científico. El caso es que el proyecto Hipparcos consigue su "hueco en la zona", y  nuestro autor el suyo en el proyecto al unirse a la ESA en 1980. Fue nombrado director científico de la misión, para asegurar la prevalencia de los objetivos científicos. Desde su autorizada posición nos presenta Perryman a muchas de las personas más relevantes para plasmar el concepto de la misión en algo plenamente operativo, superando problemas científicos, tecnológicos y de gestión. También explica las muy especiales características de algunos de los elementos más importantes, diseñados para cumplir el objetivo de la misión.

Y así, casi a la mitad del libro, Disaster Unfolds. El exitoso lanzamiento con el cohete Ariane ha colocado al satélite en una órbita muy elíptica desde la que se debe pasar a la definitiva órbita geoestacionaria en la que desarrollar la misión. El impulso para ese último paso lo debe dar el cohete de apogeo, que tiene el propio satélite. Pero algo falla y el cohete no responde ni a la primera ni en todos los demás intentos. Se despliega el desastre. No ya porque esa órbita elíptica no sea la prevista, y no puedan hacerse observaciones en ella, sino porque atraviesa una y otra vez los dañinos cinturones de radiación van Allen que "atacan" y dañan los circuitos electrónicos, los componentes ópticos y los giróscopos. Con un rápido y decidido esfuerzo se replantean las observaciones, se reprograma software, se habilitan formas inesperadas de comunicación con el satélite, se cruzan los dedos ... y así
"Tras poco más de tres años de exitosa recogida de datos, a principios de 1993 los sistemas van fallando catastróficamente uno a uno. Como si hubiese luchado valientemente para mantener el flujo de datos tan desesperadamente necesario para confeccionar los catálogos definitivos, el ordenador de abordo acaba por expirar, negandose al reinicio, destrozado por su prolongada exposición a la radiación hostil. Todos los intentos sucesivos de comunicarse con el satélite son infructuosos. Hipparcos, finalmente, ha terminado."

Y aquí llega un capítulo de flashback cinematográfico. Volvemos a la decada de los 80, para atender al laborioso, minucioso y fundamental trabajo de seleccionar las estrellas que la misión va a estudiar: el catálogo de entrada. Y a otro aspecto esencial: cómo llevar a cabo el análisis y reducción de los datos, cómo resolver la computacionalmente mastodóntica tarea de pasar de los datos "pelados" a la muy destilada información final que aparece en los catálogos publicados definitivamente en 1997. El análisis de datos se hace de forma independiente y en paralelo por dos consorcios científicos distintos, cuyos resultados se fusionan. El catálogo Hipparcos incluye la posición angular, distancia y movimiento de más de cienmil estrellas, con una precisión sin precedentes de cerca de un milisegundo de arco. El catálogo Tycho incluye datos menos precisos, pero de algo más de un millón de estrellas y con información de su color.

El capítulo 10 cierra los dedicados especificamente al proyecto, y repasa sus dimensiones, los retos que abordó, los límites tecnológicos y científicos por los que discurrió, la evolución de la tecnología acaecida mientras tanto, y las perspectivas que se abrían para ir en el futuro más allá. Ese futuro está ya casi preparado para despegar en uno o dos años, y conseguir precisiones del orden del microsegundo de arco y muchos más datos para muchas, muchas más estrellas, y se llama Gaia, que se describe brevemente en el capítulo final, "The future". ¿Quién y cuándo escribirá su historia?

La última parte del libro, antes de ese postrero capítulo, se dedica a algunos de los usos que la comunidad científica ha dado a los resultados de la misión Hipparcos, y cómo han cambiado nuestra comprensión del Universo, empezando por nuestra propia Galaxia. Perryman nos describe su extensión, sus componentes, su rotación, la historia de su estudio. Nuestra Vía Láctea se compone por un lado de un disco con un abultamiento central, y con brazos espirales, en el exterior de uno de los cuales, a unos 30.000 años luz, se encuentra el Sol, que da una vuelta completa alrededor del centro del disco en unos 226 millones de años. El disco tiene cerca de 300 años luz de espesor, y el Sol esta a unos 70 años luz por encima del plano medio, algo fuera de la zona más poblada de estrellas, lo que permite ahora una vista un poco mejor de nuestra Galaxia. El Sol, a la vez que gira también ondula arriba y abajo del plano medio del disco galáctico, con un periodo de unos 80 millones de años. ¡La de giros y subidas y bajadas que ha dado la Tierra estos últimos 4000 millones de años!

Nuestra Galaxia se compone también de un gran halo esférico mucho más difusamente poblado que el disco. Las estrellas del halo son muy peculiares y a ellas pertenecen las estrellas con mayor velocidad aparente, como la Groombridge 1830, que pasan tan raudas al cruzar segun la perpendicular al disco y no tener el movimiento de giro de las estrellas del disco, como el Sol. Otra de tales estrellas es la de Barnard, uno de los objetos conocidos más viejos del Universo, que ha estado brillando al lento ritmo actual desde hace 10.000 millones de años. Las peculiaridades de las estrellas del halo llevaron a incluir muchas en el programa de observación de Hipparcos. Parece que el halo se ha ido formando por la sucesiva captura y mezcla de minigalaxias que se toparon con la nuestra. Y en la inmensidad esférica del halo galáctico se encuentran otros habitantes peculiares de la Galaxia, los cúmulos globulares, grupos densamente poblados con cientos de miles de estrellas, y con edades en muchos casos tan viejas que antes de Hipparcos parecían más viejas que el Universo, y luego ya resultaron encajar en la cronología de este.  Hay que tener en cuenta que aunque la precisión de Hipparcos dió para medir por paralaje sólo las distancias de estrellas "próximas" (a menos de unos 300 años luz a la redonda), estableció un marco de referencia más preciso, y ayudó a mejorar el rendimiento de otros métodos indirectos de medir distancias mayores, por lo que la influencia de los resultados de Hipparcos abarca la Galaxia entera.

De la Galaxia se pasa al interior de las estrellas, para tratar sobre su estructura, los procesos físicos que las sustentan, su origen, evolución y fin, cómo distinguirlas y clasificarlas, para lo que se explica la importancia del diagrama de Hertzsprung-Russell, que muestra la relación entre la temperatura y la luminosidad de las estrellas. La luminosidad corresponde a la energía total emitida por unidad de tiempo, que solo puede determinarse a partir del brillo observado, del flujo de energía que llega a la Tierra, si además sabemos la distancia, pues el brillo decrece  como el inverso del cuadrado de la distancia. Hipparcos ha permitido calcular con precisión las distancias de muchas estrellas y perfeccionar así los modelos y simulaciones de estructura y evolución estelar, y mejorar dramáticamente la precisión de las estimaciones de distancias basadas en candelas estándar, como las cefeidas. Se repasan las enanas blancas, las estrellas dobles, los encuentros entre pares de estrellas binarias o de un sistema binario con el agujero negro del centro galáctico, y el estudio de dos de los cúmulos abiertos más conocidos, las Híades y las Pléyades. El libro incluye al final un par estereoscópico de ambos cúmulos abiertos, para ver tridimensionalmente (tras un rato de esfuerzo ocular, que no son anaglifos) la disposición de las distintas estrellas de cada cúmulo. Un punto más a favor. Pero lo que destacaría del capítulo "Inside the stars" es la descripción de la vida y futuro fin de la estrella más apreciada por todos nosotros, el Sol, que se encuentra con 5.000 millones de años (Maños, aunque no aragoneses :-) a mitad de su vida "normal" de quemar hidrógeno, para pasar a quemar helio a los 10.000 Maños, aumentar su luminosidad por mil y empezar una eyección de masa creando una nebulosa planetaria hacia los 12.000 Maños, convertirse en una enana blanca, y más tarde perder luminosodidad e ir apagandose cual pequeño  rescoldo, con unos frios 4.000 grados al cumplir 14.000Maños. Quién lo verá. Para apreciar la peculiar prosa de Perryman, su personal estilo líterario no exento de lirismo, aquí va un extracto en el inglés original :

All its fuel at last consumed, the Sun wil have no outflow of energy left to support it, and it will surrender to the force of gravity, collapsing into a final dwarf stage. The Sun will thereafter be nothing more than a hot cinder which slowly cools and dims, its once raging nuclear fires finally extinguished . ... At fourteen billion years the temperature will be around 4000ºC. For billions of years thereafter, our all-but-dead Sun will just continue to glow like a stubborn ember.

Tras las estrellas, volvemos al sistema solar y las condiciones de habitabilidad del mismo, repasando factores que pueden haber condicionado el clima terrestre en distintas escalas temporales, como el paso de la Tierra por los brazos galácticos o el plano central del disco (escala de Maños), las alteraciones de la inclinación del eje terrestre, y su precesión (kaños), nutación (años) y bamboleo. Curiosamente los datos existentes desde principios del siglo XX para seguir el movimiento polar, recogidos por observatorios que medían el tiempo de culminación de estrellas de referencia, se han reinterpretado y mejorado tras Hipparcos, al conocer mucho mejor la posición de las estrellas en aquel entonces. Se habla también de los exoplanetas, y los diversos métodos de detección. En este campo también Hipparcos ha contribuido a establecer mejor las masas de algunos. En el caso de dos de ellos, las variaciones de intensidad observadas por Hipparcos se juntaron con las observaciones realizadas 15 años después, en plena vorágine exoplanética, para establecer sus órbitas con gran precisión. Otro uso del catálogo Hipparcos ha sido la selección por parte del instituto SETI de las estrellas que son más viables para albergar vida, y ser origen de transmisiones inteligentes.

Para acabar, dejo las palabras de Perryman en el Prefacio:

El Universo está más allá de la compresión, pero nuestro lugar en él merece ser explicado lo mejor que podamos. Y aunque los astrónomos en general aparentan un limitado conocimiento de valor práctico directo, podemos ver con una agudeza a veces asombrosa que la humanidad se apiña en una pequeña y desolada roca surcando rauda el espacio, separada de esta perturbadora realidad por límites de nacionalidad y creencias. Si pudieramos articular esa visión más claramente, pudiera ser una pequeña pero definible contribución hacia un espíritu común de sobrecogida existencia.

miércoles, 20 de abril de 2011

superlúbrico

Es que hay palabras tan... especiales y evocadoras, que no me resisto a dejar pasar la ocasión. Como bien dice el DRAE, lúbrico es lo propenso a un vicio, y particularmente a la lujuria, lo libidinoso y lascivo. Tales palabras por si mismas pueden evocar imágenes, recuerdos, asociaciones... y vernos inmersos en la lubricidad. ¿Puede  haber algo "peor"? Pues en efecto, en uno de esos blogs que sigo se habla de la superlubricidad. De superficies requetelimpias y un tanto dispares, inconmensurables, puestas en contacto para resbalar sin fricción alguna. ¿Evocamos los limpios cuerpos desnudos y engrasados de hombre y mujer aferrándose desesperadamente para no salir despedidos sin remedio del lecho?

Pues parece que no es ese el contexto adecuado, y que hay que atender a la otra acepción de lúbrico como sinónimo de resbaladizo, que se resbala o escurre fácilmente. La superlubricidad hace pues referencia a la ausencia casi total de fricción entre dos superficies ultralimpias cuando estas "no casan". Todo lo contrario de lo que ocurre entre dos superficies ultralimpias de un mismo material cristalino si se juntan de forma "compatible", que se funden en frío.  Para enfriar más las cosas, no estamos hablando de grandes superficies, sino del rozamiento a escalas muy pequeñas, en las que un micrómetro ya es grande.

Supongo que primero fue el resbalar, y luego resultó que la lujuria provoca muchos resbalones.

Y aprovechando la entrada, y las asociaciones, hace no mucho he leído precisamente "Hombre lascivo y sin linaje" de Ijara Saikaku, traducido por Antonio Cabezas García en libros Hiperión, muy interesante (y divertido) como testimonio de cierto estilo de vida en el Japón del siglo XVII, al menos el del superlúbrico protagonista, Ionósuke. La labor del traductor es en este caso más que encomiable, impagable. En la presentación el traductor aborda la pretendida dificultad de traducir el texto que han alegado muchos otros. Sin embargo tomando como ejemplo el título, "Kóshoku Ichidái Otoko", traducido al inglés de seis formas distintas, obtiene una traducción directa e inequívoca palabra por palabra. Y a fe mía que el traductor se esmera en la traducción, como ha de esmerarse el lector luego en la lectura, que se facilita teniendo a mano el indispensable buscón del DRAE. Pues la riqueza léxica del original se traslada al castellano para descubrir palabras insospechadas, como estas pocas de ejemplo:

munificencia
bochinche
villorio
capelina
freo
a la ventura
achares
patulea
escurra
daifa
trípili
sonochada
nabab
bureo
coima
morra
zaragüelles
capacete
galocha
machucho
arrumbar
cimbre
gatatumba

Para acabar una entrada con semejante título, nada como una muestra de la obra de Ijara Saikaku y de Antonio Cabezas.

Dicen que esta noche en el pueblo de Ojara los paisanos duermen en morralla: no ya la cónyuge del monterilla, y las mozas, criadas y lacayos, sino todos sin distinción de joven o viejo yacen promiscuos en desenfrenado follón, y eso nada menos que en el mismo porche del templo, delante del dios. Es tradición del lugar, y esta noche se permite todo. ¿Qué tal si vamos?
Fueron al poblado, pasando por lúgrubes riachuelos, pedregales umbríos y sotos de pinos tan tenebrosos que en cualquier momento hubieran podido arrollar a una vaca. Atisbaron desde la penumbra y vieron que había tiernas doncellitas intentando najarse de la bachata, mujeres agarradas de la mano por hombres, y rehusando, otras seduciendo coquetonas, escenas de parejas amarteladas cuchicheando, sin que faltaran casos chuscos de rivales disputando por una hembra. Quién pasmaba a una abuela de setenta, quién esquivaba a una tía machucha, quién encocoraba a la mujer de su jefe, y a la postre todos se apareaban en confuso zurriburri. Lloraban, reían, gozaban. La albórbola era más divertida de lo que se contaba.
Superlubrifragilisticoexpialidoso :-)

lunes, 7 de septiembre de 2009

sorpresas de internet

Ay, lagrimones de risa brotan irreprimibles de mis pupilas que no dan crédito a qué se puede encontrar uno buscando algo en internet. El caso es que estaba mirando temas relacionados con la astronomía, que para eso es su año internacional. Estoy disfrutando una de esas joyas impagables, ejemplo de gran autoría y esmerada edición: "The history and practice of ancient astronomy", de James Evans.

Uno de los problemas al leer un libro en lengua extranjera es que es fácil encontrar términos técnicos de difícil o incierta traducción. Muchas veces el término adecuado se encuentra en el DRAE, y uno llega a curiosas palabras de nuestro idioma cuya existencia nunca hubiese sospechado.

Un ejemplo, al tratar la división del globo terráqueo en diferentes zonas de acuerdo al comportamiento del Sol a lo largo del año por la inclinación del eje terrestre respecto a la eclíptica. James Evans se refiere al Almagesto de Ptolomeo y cómo éste llama a la región entre los trópicos (de cáncer y capricornio) amphiskian, palabra compuesta del griego amphi, ambos lados, y de skia, sombra; pues en esa zona la sombra del sol al mediodía en el curso de un año puede estar tanto al norte como al sur del gnomon. Las dos zonas entre cada trópico y el correspondiente círculo polar son heteroskian (heteros = a un lado) pues la sombra del sol a mediodía siempre cae en la misma dirección durante todo el año. Las dos zonas entre el circulo polar y el correspondiente polo son periskian (peri = alrededor de) pues en ellas durante algunos días del año el sol no se pone, y su sombra hace un recorrido de 360º alrededor del gnomon.

No pensaba que existirían términos semejantes en el DRAE, tonto de mí cuando se trata de palabras de origen griego, pero aquí están los respectivos términos castellanos: anfiscio, heteroscio y periscio. Además de ser hermosas e inusuales palabras, podrían funcionar bien como improperio.

Otras palabras usadas para describir antiguos instrumentos en astronomía son, en inglés dioptra y cross-staff. Precisamente en castellano también existe dioptra como término un tanto general en su origen etimológico (instrumento para hacer mediciones a distancia). El DRAE remite a otras dos palabras, pínula y alidada. La descripción de una de las imagenes del libro de Evans muestra una "simple dioptra consisting of a stick with two sigths". Con la definición del diccionario más la búsqueda de imágenes en Google bajo uno y otro término, puedo llegar a traducir stick como alidada, y "two sigths" como dos pínulas, y el conjunto sería una alidada de pínulas. En cuanto a cross-staff, se refiere a la ballestilla o cayado de Jacob o cruz de palos.

Bueno, el caso es que cuando estaba viendo imágenes encontradas con Google para alidada, me encontré con ... esta alidada, que me reveló la existencia de este universo particular. Esto si que es fomentar el conocimiento astronómico, al menos entre el género masculino. Contemplen los planetas de nuestro sistema solar y elijan su favorito. Ay, espero que la Union Astronómica Internacional premie de alguna forma la labor divulgadora de D. Juan Aznar, que al parecer es el responsable de este original sitio.

lunes, 28 de julio de 2008

lecturas de verano


Aprovechando las vacaciones estivales en la aventada playa de la Barrosa, he leído un par de novelas recomendables.

"El asombroso viaje de Pomponio Flato", de Eduardo Mendoza, es de lectura ligera y agradable, tanto por la corta extensión del libro como por el humor que rezuman las peripecias poco detectivescas del romano Pomponio, contratado por el niño Jesús para exculpar a su padre José de la acusación de asesinato. La única pega a tal brevedad es que dura a lo sumo un día de vacaciones.

Algo más extenso y con más enjundia es "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery. Una incursión en la especificidad individual llevada en secreto y los problemas que ello comporta en el día a día del trato social con los demás y en el sentido de la vida. Las dos protagonistas a las que escuchamos alternativamente son una portera de inmueble de ricos, y una adolescente despierta y reflexiva, ambas ocultas en su verdadero yo a los ojos ajenos. Claro que siempre hay alguien que puede descubrir la tapadera.

Si las vacaciones se prolongan tras acabar un par de novelas como las anteriores, siempre se puede recurrir a libros que no se acaban, de lectura no tan ligera aunque puedan resultar también interesantes, como "Synchronization. A universal concept in nonlinear sciences". La primera parte, con descripciones cualitativas y gran número de figuras, es "asequible".
En esencia se presenta la idea de oscilador autosostenido, la caracterización de su frecuencia y fase, y el hecho de que ambas pueden ser "atrapadas" y fijadas por el ritmo que marque una fuerza periódica externa u otro oscilador semejante que interactúe con el primero.
Precisamente el primer ejemplo de este fenómeno es el descubriminto por Huygens de la sincronización de dos relojes de péndulo colgados de dos vigas apoyadas en un soporte común.
En un apéndice del libro se incluye un extracto de una carta de Christiaan Huygens a su padre refiriendo su hallazgo, y otro con sus observaciones y experimentos para dar con la causa del fenómeno:


Mientras me vi obligado a guardar cama por unos días hice observaciones de mis nuevos relojes y me percaté de un maravilloso fenómeno que nadie hubiera imaginado. Los dos relojes, colgados uno al lado del otro a una distancia entre uno y dos pies, mantenían su marcha acompasada con una precisión tan grande que los dos péndulos oscilaban siempre a la vez. Mientras me admiraba de esto, al final encontré que ello ocurría por una especie de simpatía: cuando les hacía mover a distinta marcha, al cabo de una media hora siempre volvían a sincronizarse y mantenerse así mientras yo no interviniese.
...
Nunca antes han podido otros relojes hacer algo semejante como los de mi nueva invención, y de esto puede uno ver lo precisos que son, pues algo tan pequeño basta para mantenerlos en eterno acuerdo.
En efecto Huygens dedujo que la simpatía se debía a la interacción de ambos relojes a través del soporte común que compartían, cuyo movimiento era imperceptible. Que tal diminuta interacción permitiera la sincronización era posible por la gran proximidad de las frecuencias características de cada uno de los relojes.

El libro explica que la sincronización depende de dos factores principales: la intensidad de la interacción entre osciladores (o de la fuerza externa aplicada), y la diferencia de frecuencias (detuning). Para una interacción dada, la sincronización se pierde si las frecuencias "naturales" de cada oscilador son demasiado diferentes. Las explicaciones se van complicando al tratar factores adicionales como la presencia de ruido, o los sistemas caóticos. Y en el camino nos encontramos con un exponente de Lyapunov nulo, con lenguas de Arnold y con escaleras del diablo.

Todo ello explicado con numerosos ejemplos de la física, la biología o la química, pero sin matemáticas, en las primeras 170 páginas (la parte "asequible"), y con detalle matemático a continuación. Entonces ya es mejor refrescar los conceptos sobre sistemas dinámicos no lineales, y dejarlo para después de las vacaciones.

viernes, 25 de abril de 2008

A vueltas con la masa

En una reciente entrada de uno de mis blogs favoritos se hace referencia a una pregunta planteada en el New York Times, ¿un giróscopo pesa más cuando gira que cuando está quieto? En realidad se puede preguntar si el giróscopo aumenta de masa al girar, siendo el peso proporcional a la masa.

En el New York Times se responde no, no hay cambio. En el blog Sean Carroll, autor de uno de los textos recientes más valorados sobre Gravitación dice que sí. Y en el aluvión de comentarios a la entrada, entre otras divagaciones y desviaciones propias del fenómeno blog, se plantea la disyuntiva sobre el "viejo" uso y el uso "moderno" del término masa.

Digamos que en el uso "viejo" se llama masa en reposo a cierta característica de una partícula en un sistema de referencia respecto al que la partícula está en reposo. Respecto a otro sistema en que la partícula se mueva con velocidad v, se habla sin más de masa, que crece cuando lo hace la velocidad, y crece de hecho sin límite cuanto más se acerca la velocidad v a la de la luz, c.

En el uso "moderno" se prefiere usar masa siempre sin adjetivo calificativo alguno, y refiriéndose siempre a lo que en el uso "viejo" se llamaba masa en reposo. Y lo que crece sin límite al acercarse v hacia c es la energía. Las disquisiciones sobre qué uso es el mejor pueden seguir hasta el fin del universo, y más allá.

Sin ánimo de porfiar yo me atengo al uso "moderno", que emplea un sólo término y con un sentido absoluto: la masa de una partícula es el invariante relativista asociado al cuadrivector energía-momento.

Hace poco hablaba del recién fallecido John Archibald Wheeler y su libro (como coautor) Gravitation. Wheeler es un abanderado del uso "moderno" del término masa y de resaltar tanto en la Relatividad Especial como en la General la importancia esencial de lo NO relativo. Sorprendente fue descubrir que el espacio y el tiempo son "relativos", pero lo espectacular fue aclarar que no son arbitrarios sino que forman una unidad, y dan lugar conjuntamente a magnitudes físicas "absolutas", respecto de las cuales todos los observadores pueden estar de acuerdo (si no escriben respuestas a entradas de blogs).

Pues bien, Wheeler es el coautor, junto con Edwin F. Taylor de dos libros: Spacetime Physics, y Exploring Black Holes: Introduction to General Relativity. En el capítulo 7 de Spacetime Physics se explica lo que es el cuadrivector "Momenergía", palabro casi seguro de la cosecha de Wheeler. La energía E es la parte temporal del cuadrivector, y el momento (lineal) p es la parte espacial, con tres componentes. 1+3=4. Para una misma partícula, en diferentes sistemas de referencia en movimiento relativo se obtendrán diferentes valores de E y p, no coincidentes, pero con algo en común, la masa m que satisface



A veces por simplificar y dado que la velocidad de la luz c es constante se usa un sistema de unidades en que se iguala a la unidad, c = 1, y lo anterior queda como



En aquellos sistemas de referencia en que p es mayor, también es mayor E, lo justo para obtener la misma inalterable m. Claro que diferentes clases de partículas se caracterizan por diferentes valores de m, incluso por un valor nulo, m=0, como en el caso de los fotones, que no tienen masa pero siguen teniendo energía y momento.

Y en esto que en el capítulo 8 de Spacetime Physics se trata el problema de la masa de un sistema de partículas, como resulta ser nuestro giróscopo que no para de dar vueltas. Sin la complicación de este, se trata el caso más simple de dos partículas sin interacción entre ellas, pero que se mueven en sentidos opuestos, aunque con igual magnitud del momento igual a 6. La energía E de cada una es de 10 unidades. Eso lleva a una masa de 8 unidades para cada partícula, pues 8x8=10x10-6x6. (¡Qué números tan bien elegidos!)

¿Y el sistema de dos partículas? Pues resulta que se suman las energías, y también los momentos, que son vectoriales y al ser opuestos se cancelan. El momento del sistema es nulo (6-6=0), y el centro de masas del sistema está en reposo en el sistema de referencia elegido, con lo que la energía coincide con la masa, y esta es de 10+10=20 unidades, 4 unidades más que la suma de las masas de cada partícula.

De modo que Sean tiene razón. El giróscopo al girar tiene más energía que quieto, aunque su momento neto sea nulo, con lo que toda esa energía extra asociada al movimiento relativo de unas partes del sistema respecto a otras contribuye a la masa del sistema, superior por ello a la suma de las masas de las partes.

La clave pues es que en un sistema de partículas se suman los cuadrivectores de cada partícula, energías y momentos, que resultan ser aditivos componente a componente; pero el "módulo" del cuadrivector, la masa, no es aditivo. La masa del sistema es realmente una propiedad del sistema en su conjunto. Esas dos partículas del ejemplo tienen masa 4, pero el sistema de ambas tiene masa 10.

En el ejemplo de las dos partículas sin interacción el aporte extra a la masa total se debe a la energía asociada al movimiento relativo de ambas partículas, pero si estas además interaccionan, como los protones y neutrones ligados por la fuerza fuerte, esa interacción puede reducir la energía del sistema en vez de aumentarla. En tal caso puede ocurrir que la masa total del sistema sea menor que la suma de las masas de los componentes por separado. Eso justamente ocurre con los núcleos atómicos.

El núcleo de helio tiene la misma composición que dos núcleos de deuterio juntos: dos protones y dos neutrones. Pero en el caso del helio están más ligados. En ciertas unidades (en que un núcleo de carbono con 6 protones y 6 neutrones tiene una masa de 12 unidades), el helio tiene una masa de 4,0026 mientras que los dos núcleos de deuterio suman una masa de 4,0282. Al fusionar estos dos nucleos y obtener uno de helio se tiene un balance energético excedente (de 4,0282 antes pasamos a 4,0026 después) de 0,0256 unidades. Puede parecer poco, pero sirve para que el Sol nos de la luz, el calor y la vida... ¡gracias al ligue de los hadrones!

miércoles, 2 de enero de 2008

366 pájaros tiene el cielo

Para empezar bien el 2008, nada como rescatar uno de esos libros únicos, de magnífica autoría. Es "365 pájaros tiene el cielo. Agenda Poética" (ISBN 84-607-1753-4), que en enero de 2001, en San Sebastíán, cazaron incruentamente Gurutze Galparsoro y Beatriz Monreal, seleccionando con amor tan diversos trinos de todos los confines de la tierra y de los tiempos. No son pájaros cautivos sino vuelos libres de Seres que supieron del amor y de la muerte.

Con un poema por día, y una reflexión, surquemos los cielos...

Gracias, Gurutze y Beatriz.

Del 2 de enero

AMORES

II

Si a mí el dios me dijera:
"vive ya sin amor", le rogaría
que a eso no me obligara: hasta tal punto
una muchacha es un dulce mal.
Cuando ya estoy hastiado
y mi ardor desfallece, no sé qué
torbellino de mi alma desgraciada
me arrastra.
De igual modo que el corcel
duro de boca lleva al precipicio
a su dueño, que tira inútilmente
del espumeante freno una vez y otra;
como nave que alcanza tierra firme
y, tocando ya el puerto, de repente
el viento le arrebata hacia alta mar,
así la incierta brisa de Cupido
me hace retroceder frecuentemente
y de nuevo sus dardos conocidos
saca el purpúreo Amor.
¡Clávalos ya, niño!

        Ovidio (17 A.D.)

miércoles, 24 de octubre de 2007

Longitud y tiempo

El libro Longitud de la periodista científica Dava Sobel es recomendable desde todos los puntos de vista.

Reeditado en 2006, con un precio asequible, breve por sus 175 páginas, con una narración fluida y cautivadora, puede leerse en uno o dos días y reportarnos una rica y variada información de una forma amena.

Se nos transmite la inseguridad de los marineros del siglo XVII en los largos trayectos lejos de la costa, y los terribles naufragios a causa no ya de las condiciones del mar, sino del desconocimiento de la situación del barco, dada por la latitud, cuan al norte o al sur (en qué paralelo) se está, y la longitud, cuan al este u oeste (en qué meridiano).

Mientras determinar la latitud no conllevaba especial dificultad (la máxima altura del sol sobre el horizonte sirve de guía), establecer la longitud implicaba conocer el tiempo horario, porque la tierra gira en torno a su eje los 360º en unas 24 horas.

Ante el problema los gobiernos de la época buscan soluciones. Ya en 1598 Felipe III de España había anunciado una pensión vitalicia para el "descubridor de la longitud", y 20 años después sus asesores descartaron la propuesta de Galileo de usar las ocultaciones de los satélites de Júpiter para establecer la hora en un lugar de referencia.
La gravedad de la situación lleva en 1714 al gobierno inglés a ofrecer un premio de 20.000 libras al que pueda determinar la longitud con un error menor a medio grado, y premios de 15.000 o 10.000 libras si el error es inferior a tres cuartos o a un grado respectivamente. Se crea el Consejo de la Longitud para juzgar la concesión del premio.

Se nos narra alguna de las muchas soluciones fantasiosas o "parapsicológicas", pero sobre todo se nos ofrece la disputa entre las dos soluciones científicas que compiten entre sí: la del astrónomo y la del relojero.

Solución del relojero: tener un reloj a bordo que marque con precisión la hora local de un punto de referencia de longitud 0. La hora local del barco se puede establecer por fenómenos periódicos como la culminación del sol en su trayectoria diaria, que marca el mediodía. La diferencia de ambas horas determina la diferencia de longitudes. Cada hora de diferencia corresponde a 15º de longitud. Cuando son las 12h en Greenwich, 15º al este ya son las 13h, y 15º al oeste todavía son las 11h.

Solución del astrónomo: poder calcular con tanta precisión los movimientos de ciertos astros, que los mismos nos permitan saber el tiempo en un lugar de referencia. Por ejemplo, sabiendo que un día concreto cierta ocultación de un satélite joviano se da cuando en Greenwich son las 24h, si lo observamos ese día a las 23h (hora local) podremos deducir que estamos a 15º al oeste de Greenwich.

La solución astronómica podía llegar a funcionar en tierra firme, pero el mar suele moverse e impedir cualquier observación precisa. También en tierra ya se usaban relojes de cierta precisión, pero otra cosa era llevar esos mecanismos móviles a alta mar, y pedir que mantuviesen su precisión en tales condiciones y durante travesías prolongadas, en las que los pequeños errores de cada día se iban acumulando.

Una buena parte del libro nos describe los 40 años de esfuerzos de un relojero inglés único, John Harrison (24/3/1693-24/3/1776) , para crear un reloj digno del premio del Consejo de la Longitud y para ver reconocidos sus méritos.

En 1730 un desconocido John Harrison llega a Londrés buscando al Consejo de la Longitud, que nunca se ha reunido por carecer de proyectos de interés. Harrison se entrevista con uno de los miembros, el famoso astrónomo Edmon Halley, que le sugiere visitar a un reputado relojero, George Graham. Este queda impresionado con las ideas de Harrison, le anima y le da un generoso préstamo. Harrison pasa 5 años ensamblando su primer reloj marino, el H-1.

En 1735 Harrison entrega a Graham el H-1, y este lo presenta ante la prestigiosa Royal Society, con gran acogida. Se prepara un ensayo.

En 1736 la prueba se reduce a un viaje a Lisboa en el Centurion. A la vuelta a Inglaterra, tras un mes de travesía difícil, el capitán Wills cree encontrarse cerca de Dartmouth, pero Harrison, a bordo con su reloj, le convence de que están a casi 100 kilómetros al oeste de esa posición. En efecto es así, y el H-1 demuestra su utilidad. Pero el perfeccionismo de Harrison le pierde. Ante el Consejo de la Longitud, con miembros favorables, él es el más crítico, y solicita enmendar algunos defectos en el plazo de 2 años antes de la prueba oficial: el viaje a las Indias Occidentales.

Harrison creará sucesivos y mejorados relojes (H-2, H-3 y H-4) que le harán digno de recibir 8750 libras en junio de 1773, superando la resistencia de un miembro del Consejo que otorgaba el premio, y era parte interesada, el astrónomo Maskeline.

No se nos detallan las características técnicas de los relojes de Harrison, ni hay ilustraciones de los mismos, para ello debemos acudir a otros libros. Pero lo más importante es la plasmación del esfuerzo personal de Harrison, y de su hijo, de la ayuda y apoyo sincero de unos, de la cicatería de otros, en definitiva del aspecto humano y social de la empresa.

Y de su carácter práctico, pues el Consejo de la Longitud se preocupó no solo de probar que un reloj concreto pasaba la prueba, sino que podían fabricarse otros por diferentes relojeros de forma reproducible. Atiende este aspecto la autora, que también muestra la importancia del avance en las observaciones astronómicas y el destacado papel del Real Observatorio de Greenwich. Al final la competencia entre astrónomos y relojeros fue fructífera para todos, y en especial para Inglaterra, que dominó los mares, y dejó marcado para siempre Greenwich como la referencia en cuestión de meridianos.

Con todo esto, Longitud es un libro que plasma lo que tiene la Ciencia para volverse Técnica y ser útil a la Sociedad. Los gobiernos atienden a la solución de problemas reales estableciendo condiciones verificables para su solución, sometidas al escrutinio de un grupo de personas con conocimientos adecuados. En esencia, se busca una solución científica. Y la solución llega con la aportación de muchos durante mucho tiempo.

Toda esta magnífica historia de los muchos hombres implicados en dominar el tiempo para dominar los mares es la que narra con maestría Dava Sobel.

jueves, 4 de octubre de 2007

La canción de Kahunsha

Este pasado verano he leído, en los días de vacaciones en Santander, La canción de Kahunsha, de Anosh Irani. ¿Recomendable? Si es atrevido recomendar nada a nadie, con este tipo de obras que me gustan pero son "peculiares", es aún más difícil decir "léela".

Es una novela con un tono poético contenido, con un discurrir suave y fácil, y con un panorama desolador. La inocencia de un niño, Chamdi, amparado cual joven príncipe Buddha en su idílico refugio de un orfelinato de Bombay. Su salida a las calles inhóspitas en busca del padre que le abandono, y el choque con todo ese mundo de bullicio, lucha, pobreza, y crueldad, sin dejar de tener presente la ternura, la amistad, la aspiración a una vida en un mundo mejor. Un mundo en Kahunsha, la ciudad sin tristeza.

El autor se mueve en un terreno difícil y consigue transmitir esa disparidad de realidades internas y externas de los personajes, y cómo de imposible es mantener intacta la inocencia propia en medio de un mundo de personas malvadas, que sin embargo no se muestran como monstruos, pues no lo son.

Hay una referencia específica al clima de enfrentamiento entre hindúes y musulmanes, y un reflejo cruelmente realista de cómo alentar las diferencias, y hacer olvidar la humanidad común de las personas, invocando si es preciso cualquier Gran Cosa revestida de Grandes Palabras, que nos haga aceptable quemar una casa, o dejar caer unas bombas, o cualquier otro Noble Acto por el que Nosotros hagamos justicia contra Ellos.

Novela digna de ser leída y disfrutada, siempre que se esté dispuesto a soportar el sabor agridulce, y el poso amargo.